Mesopotamian blues

Noé prepara el arca junto a la orilla de algún río de Babilonia. Gilgamesh bostezó ayer, según se dice; y cuando un gigante se aburre, y el bostezo es el instante supremo del aburrimiento, cuando un gigante se aburre mata moscas con el rabo como un vulgar demonio, como uno de esos miles de demonios con los que Lilith se acopló en la orilla de algún desierto, cuando inició su camino de perdición, o cuando ya lo tenía bastante adelantado.

Noé construye porque Gilgamesh bosteza (y hay peligro en ese bostezo). Noé tiene visión de futuro. Lilith, mientras tanto, hace como que procrea, llenándose la espalda de arena y no de alacranes, como de milagro. Tres instantes en el largo verano mesopotámico. Noé en su instante laborioso, que es el que permanece y rinde frutos en los instantes siguientes del porvenir. El bostezo de Gilgamesh y el acoplamiento de Lilith…

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